RENACE Familia
Un espacio de orientación y apoyo para familiares y personas cercanas a alguien que tiene dificultades con el alcohol.
Acompañar a alguien que bebe puede generar miedo, enojo, culpa, cansancio y mucha confusión. Acá vas a encontrar herramientas para comprender mejor la situación, establecer límites y también cuidar de vos.
Ayudar a alguien no significa cargar con todo ni resolver su recuperación por esa persona.
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Hablar sobre el alcohol puede ser difícil. Elegir el momento y la forma de conversar puede hacer una gran diferencia.
Siempre que sea posible, buscá un momento en el que la persona esté sobria, tranquila y en un lugar seguro. Si está intoxicada, muy alterada o agresiva, no es el momento de intentar resolver el problema.
Algunas pautas que pueden ayudarte:
Hablá desde tu experiencia, sin atacar ni etiquetar.
Describí situaciones concretas en lugar de decir “siempre” o “nunca”.
Expresá cómo te afecta lo que está ocurriendo.
Escuchá, aunque no estés de acuerdo con todo.
Evitá discutir para demostrar quién tiene razón.
No amenaces con consecuencias que después no vas a mantener.
No intentes asumir la responsabilidad de la recuperación de la otra persona.
En lugar de decir:
“Sos un alcohólico y estás destruyendo todo.”
Podés intentar:
“Me preocupa lo que está pasando con el alcohol. He visto cambios que nos están afectando y quiero hablar de esto cuando podamos hacerlo con calma.”
Ejercicio breve
Antes de conversar, completá:
“Lo que observo es ________.”
“Esto me hace sentir ________.”
“Lo que necesito expresar es ________.”
“El límite que necesito cuidar es ________.”
Recordá: podés ofrecer apoyo, información y acompañamiento, pero no podés obligar a otra persona a cambiar.
Si existe violencia, amenazas, pérdida de conciencia, dificultad para respirar o una situación de peligro inmediato, priorizá la seguridad y buscá ayuda de emergencia.
Un espacio de orientación y apoyo para familiares y personas cercanas a alguien que tiene dificultades con el alcohol.
Acompañar a alguien que bebe puede generar miedo, enojo, culpa, cansancio y mucha confusión. Acá vas a encontrar herramientas para comprender mejor la situación, establecer límites y también cuidar de vos.
Ayudar a alguien no significa cargar con todo ni resolver su recuperación por esa persona.
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Cuando queremos a alguien que tiene problemas con el alcohol, es natural querer protegerlo. Pero ayudar no significa evitarle todas las consecuencias de sus decisiones ni asumir responsabilidades que le corresponden a esa persona.
A veces, sin darnos cuenta, podemos terminar:
justificando su comportamiento ante otras personas;
pagando deudas generadas por el consumo;
mintiendo para protegerlo;
llamando al trabajo para cubrir sus ausencias;
resolviendo problemas que debería enfrentar por sí mismo;
aceptando situaciones que nos hacen daño por miedo a que empeore.
Rescatar constantemente puede aliviar el problema por un momento, pero también puede impedir que la persona vea con claridad las consecuencias de lo que está ocurriendo.
Preguntate:
¿Estoy haciendo por esta persona cosas que podría hacer por sí misma?
¿Estoy tratando de evitarle todas las consecuencias?
¿Estoy descuidando mi bienestar para sostenerla?
¿Tengo miedo de decir que no?
¿Estoy confundiendo acompañar con hacerme responsable de su recuperación?
Ejercicio breve
Completá:
“Una responsabilidad que no me corresponde asumir es ________.”
“Una forma saludable de apoyar sin rescatar puede ser ________.”
“Algo que necesito dejar de hacer para cuidarme es ________.”
Podés acompañar, escuchar, ofrecer información y ayudar a buscar recursos. Pero la decisión de cambiar y sostener una recuperación pertenece a la otra persona.
Acompañar es estar presente. Rescatar es intentar vivir el proceso por el otro.
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Poner límites no significa castigar, controlar ni abandonar a la otra persona. Un límite sirve para proteger tu bienestar y dejar claro qué estás dispuesto a aceptar y qué no.
Un límite saludable debe ser:
claro;
concreto;
realista;
posible de cumplir;
expresado con calma;
acompañado de una acción que dependa de vos, no del otro.
Por ejemplo, en lugar de decir:
“Si volvés a beber, te voy a hacer cambiar.”
Podés decir:
“Si llegás a casa bajo los efectos del alcohol y empezás a discutir, yo voy a retirarme de la conversación y la retomaremos cuando estés sobrio.”
Otros ejemplos:
“No voy a subir a un auto si estás conduciendo después de beber.”
“No voy a darte dinero para comprar alcohol.”
“No voy a discutir mientras estés intoxicado.”
“Si hay gritos, amenazas o violencia, voy a priorizar mi seguridad y alejarme.”
Ejercicio breve
Completá:
“Una situación que ya no quiero seguir tolerando es ________.”
“El límite que necesito establecer es ________.”
“Si ese límite no se respeta, yo voy a ________.”
“Para sostener este límite necesito apoyo de ________.”
Recordá: un límite no necesita convencer a la otra persona para ser válido. Lo importante es que sea claro y que vos puedas sostenerlo.
Cuidarte también es una forma de acompañar.
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Cuando alguien que queremos tiene problemas con el alcohol, es muy fácil terminar intentando controlar cada decisión, cada salida o cada consumo. Pero hay cosas que dependen de vos y otras que no.
No podés controlar:
si la otra persona decide beber;
si reconoce o no que existe un problema;
cuándo va a pedir ayuda;
si cumple sus promesas;
cómo se siente o cómo piensa;
si decide sostener un proceso de recuperación.
Sí podés controlar:
cómo respondés;
qué límites establecés;
qué situaciones elegís no tolerar;
a quién pedís apoyo;
cómo cuidás tu salud emocional;
qué decisiones tomás para protegerte;
qué información y recursos ofrecés.
Ejercicio breve
Dividí una hoja en dos columnas.
En una escribí:
“No depende de mí”
Y en la otra:
“Sí depende de mí”
Después completá:
“Algo que estoy intentando controlar y no me corresponde es ________.”
“Una decisión que sí puedo tomar por mí es ________.”
“Esta semana voy a concentrar mi energía en ________.”
No podés hacer la recuperación por otra persona, pero sí podés decidir cómo querés vivir y cuidarte mientras la acompañás.
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Acompañar a una persona que tiene dificultades con el alcohol puede ser emocionalmente agotador. Es común sentir preocupación constante, enojo, culpa, miedo o cansancio. Por eso, tu bienestar también necesita atención.
Cuidarte puede incluir:
dormir y descansar lo mejor posible;
mantener tus propias rutinas;
hablar con alguien de confianza;
no aislarte;
conservar actividades que te hagan bien;
pedir ayuda profesional si sentís que la situación te supera;
participar en grupos de apoyo para familiares;
recordar que no sos responsable de controlar la recuperación de otra persona.
Preguntate:
¿Qué estoy dejando de hacer por estar pendiente de esta situación?
¿Cómo está afectando esto mi descanso, mi trabajo o mis relaciones?
¿Tengo alguien con quien hablar de lo que estoy viviendo?
¿Qué necesito recuperar para sentirme más estable?
¿Qué pequeño espacio puedo reservar para mí esta semana?
Ejercicio breve
Completá:
“Algo que necesito volver a hacer por mí es ________.”
“Una persona con la que puedo hablar es ________.”
“Un límite que me ayudaría a cuidarme mejor es ________.”
“Esta semana voy a reservar tiempo para ________.”
Cuidarte no significa dejar de querer a la otra persona. Significa no desaparecer vos dentro de su problema.
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Una recaída puede generar miedo, enojo, frustración y la sensación de que todo el esfuerzo anterior se perdió. Pero una recaída no significa que el proceso haya terminado. Sí significa que es importante detenerse, observar qué pasó y volver a buscar apoyo.
Si tu familiar recae:
evitá discutir mientras esté bajo los efectos del alcohol;
priorizá la seguridad;
no intentes controlar cada movimiento;
no cubras automáticamente todas las consecuencias;
hablá cuando esté sobrio y más tranquilo;
preguntá qué pasó antes del consumo;
animá a retomar apoyos, grupos o atención profesional;
mantené los límites que ya habías establecido.
Evitá frases como:
“Sabía que ibas a volver a hacerlo.”
“Nunca vas a cambiar.”
“Todo lo que hicimos no sirvió para nada.”Podés decir:
“Me preocupa lo que pasó. Cuando estés en condiciones de hablar, podemos pensar qué apoyo necesitás para retomar tu proceso.”
Ejercicio breve
Preguntate:
“¿Qué necesito hacer para mantenerme seguro y tranquilo en este momento?”
“¿Qué límite necesito sostener?”
“¿Qué parte de esta situación no me corresponde resolver?”
“¿A quién puedo pedir apoyo si esto vuelve a ocurrir?”
Una recaída puede ser una señal para revisar el plan de recuperación, identificar nuevos detonantes y aumentar el apoyo. No necesitás resolver la situación vos solo.
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Hay situaciones en las que acompañar desde la familia no es suficiente y es importante buscar ayuda profesional. Pedir ayuda a tiempo puede proteger tanto a la persona que consume como a quienes la rodean.
Conviene buscar apoyo profesional cuando:
el consumo está afectando seriamente la salud, el trabajo o las relaciones;
hay recaídas frecuentes;
la persona no logra reducir o dejar el alcohol por sí sola;
aparecen síntomas de abstinencia;
existen cambios importantes en el comportamiento o el estado emocional;
la familia siente que ya no puede manejar la situación sola;
hay niños u otras personas vulnerables expuestas a situaciones inseguras.
Buscá atención médica urgente si aparecen:
convulsiones;
alucinaciones;
confusión intensa;
dificultad para respirar;
pérdida de conciencia;
síntomas graves después de reducir o suspender el alcohol.
La abstinencia del alcohol puede ser peligrosa y algunas personas necesitan supervisión médica.
Si existe una crisis emocional
En Estados Unidos, la persona o un familiar puede llamar o enviar un mensaje de texto al 988 para recibir apoyo 24 horas por crisis de salud mental o relacionadas con consumo de sustancias.
Si hay peligro inmediato o una emergencia médica, llamá al 911 o acudí a una sala de emergencias.
Para información y derivación a tratamiento por alcohol, drogas o salud mental en Estados Unidos, SAMHSA también ofrece la línea 1-800-662-HELP (4357), gratuita y confidencial.
RENACE ofrece educación, orientación y apoyo comunitario. No sustituye atención médica, psicológica, tratamiento de adicciones ni servicios de emergencia.