Cuano sentís que tu vida quedó en pausa.
Hay momentos en los que la vida continúa, pero nosotros sentimos que nos quedamos detenidos.
Nos levantamos, trabajamos, cumplimos con nuestras obligaciones, hacemos lo que tenemos que hacer… pero por dentro aparece una sensación difícil de explicar.
Como si algo se hubiera apagado.
No necesariamente estamos atravesando una gran crisis. A veces simplemente dejamos de sentir entusiasmo por las cosas que antes disfrutábamos, abandonamos pequeños proyectos, nos alejamos de personas importantes o comenzamos a vivir todos los días de la misma manera.
Y poco a poco nuestra vida se vuelve más pequeña.
¿Cómo llegamos hasta ahí?
Muchas veces no ocurre de un día para otro.
Puede aparecer después de una separación, una migración, una pérdida, un problema económico, una etapa de mucho estrés, cambios familiares o simplemente después de pasar demasiado tiempo ocupándonos de los demás.
Nos acostumbramos a sobrevivir.
Y cuando sobrevivir se convierte en nuestra rutina, podemos olvidar cómo era vivir con curiosidad, ilusión o propósito.
Estar detenida no significa haber perdido el camino
Sentirte desconectada de tu vida no significa que tengas que cambiarlo todo de inmediato.
Tampoco significa que hayas fracasado.
A veces el primer paso es mucho más sencillo: observar.
Preguntarte:
¿Qué parte de mi vida estoy dejando de cuidar?
¿Qué cosas disfrutaba antes y fui abandonando?
¿Qué necesito recuperar?
¿Qué pequeño cambio podría hacer esta semana?
Las respuestas no siempre aparecen inmediatamente.
Pero comenzar a hacernos preguntas diferentes también puede ayudarnos a mirar nuestra vida de otra manera.
Volver a vos puede comenzar con algo pequeño
No necesitás transformar toda tu vida en un día.
Podés empezar recuperando pequeñas cosas:
salir a caminar,
llamar a alguien que querés,
volver a escuchar música,
ordenar un espacio de tu casa,
retomar una actividad,
sentarte unos minutos en silencio,
escribir aquello que estás sintiendo,
o simplemente permitirte imaginar nuevamente algo para tu futuro.
Los grandes cambios muchas veces empiezan con movimientos pequeños y repetidos.
Una pregunta para hoy
Si pudieras recuperar solamente una cosa de la persona que eras antes de sentirte detenida, ¿qué elegirías?
Tal vez tu alegría.
Tu confianza.
Tus proyectos.
Tus amistades.
Tu energía.
Tu capacidad de disfrutar.
No necesitas recuperarlo todo ahora.
Elegí una cosa.
Y comenzá desde ahí.
En Escuela RENACE creemos que reconstruirse no significa volver a ser quien eras. Significa aprender de lo vivido y comenzar a construir, poco a poco, la vida que hoy querés habitar.
Porque siempre podemos comenzar nuevamente.